Experiencia Personal

Mariana Skiadaressis

“La sesión empezó con ejercicios de respiración y luego con mantras cantados. Una vez alcanzado un estado espiritual elevado, los Diksha Givers te tocan la cabeza y te transmiten algo indescriptible que bien podría llamarse ‘energía’, una sensación que recorre todo el cuerpo. Luego del encuentro quedé muy relajada, con la batería nueva, pero no sentí nada diferente con respecto a otros tipos de meditación. Comencé a sentir un efecto nuevo y muy real unos días después: perdí los prejuicios con los que suelo mirarme a mí misma. Dejé de decirme que tengo que exigirme más o que no soy buena en esto o en lo otro. Mis deseos comenzaron a fluir por sí solos, lo cual me permitió entender mejor quién era yo y así poder establecer un acercamiento más genuino con los que me rodean.”
 

Volver al principio

Atrás Página principal